El hombre ha usado la madera para construir sus hábitats, sus armas y sus medios de transporte desde tiempos remotos. Así pues, no es nada sorprendente que el lenguaje actual todavía tenga múltiples referencias a este viejo -y muy natural- material que nos rodea: la madera. Seguramente muchas veces hemos escuchado expresiones como “tocar madera” o “ser de buena madera” en nuestras conversaciones cotidianas pero, ¿cuál es el orígen y qué significa cada una de ellas? Lo desvelamos a continuación.

“Estar hecho de buena madera / Ser de buena madera”

Si bien el término madera engloba casi todo lo que proviene de los troncos de los árboles, cada especie de madera posee unas características particulares, por eso se habla de distintos tipos de madera. La frase asume este último concepto y propone que hay personas que, figuradamente, están hechas de otra madera, por las diferencias que demuestran en su pensar, en su modo de hacer o en su trato con las demás. Algunas, sin duda, son mejores que otras y, por lo tanto, son de “buena madera“.

“Tocar madera” 

Usada para repeler la mala suerte, esta frase presenta dos orígenes posibles. El primero se remonta a las antiguas civilizaciones, cuando la naturaleza era adorada como una gran divinidad superior a las personas y, los árboles, eran su principal símbolo. Por ello, cuando alguien pretendía que le fuese bien, dirigía sus plegarias a los seres superiores apoyando su mano en la corteza de un árbol. Otra versión se vincula con la cruz de Cristo, haciendo hincapié en que muchas iglesias afirmaban tener al menos una astilla perteneciente a los maderos originales en los que fue crucificado Jesús. Así las cosas, muchos creyentes tocaban ese trozo de madera para dirigirse a Dios al momento de solicitar algún deseo; ya fuese con la mano o directamente con los labios, besándola.

“Está como un roble”

La madera es un material presente desde la propia existencia del hombre, siempre considerada un material noble, con buenísimas propiedades y, en general, un regalo de los mismísimos dioses. En especial, la madera de roble era la más admirada ya que se decía que el roble era hogar de Dios durante la época de los griegos y se creía que esa era la forma en que éstos tomaban vida terrenal. Sé cree que esto podría ser así porque los robles eran la especie de árboles más propensos a ser alcanzados por los rayos cuando había tormenta. Así estar cerca de un roble parecía estar cerca de un Dios, por lo tanto tocar madera y en especial la de roble, podía traer protección y buena suerte. Además, por su robustez, ser comparado con un roble era algo positivo.

“En casa de herrero, cuchillo de palo”art-girl-psychodel-wood-Favim.com-332544

Aplicable a esas situaciones en las que uno da por sentado algo que no ocurre, más concretamente cuando se considera que, por la actividad que realiza un sujeto, éste debe poseer, casi por obligación, un objeto determinado o una cualidad específica.

“De tal palo tal astilla”

La expresión española de hoy hace referencia a la similitud entre padres e hijos, a la herencia genética. Un palo es un trozo de madera, normalmente de forma cilíndrica y una astilla es uno de esos pequeños fragmentos que se desprenden de la madera cuando ésta es cortada con un hacha, una sierra, etc. Normalmente la astilla será de una u otra forma (color, textura, etc.) dependiendo de la madera (o del palo) de la cual sea extraída.

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